domingo, 20 de septiembre de 2015

Mestalla quema la falla

Resulta complicado hacerse entender cuando es la mayoría la que clama hacia un único lado, sin importar la fuerza propia del argumento que se utiliza como arma de convicción, que pudiera equilibrar los pensamientos más negativos. Nadie tiene la razón absoluta, ni nadie puede estar en el error incuestionable. Los motivos que llevan a alguien contrariado, y enfadado, a mostrar su malestar pueden ser tan justificables como injustificables, según desde el punto de vista que se mire.

En Valenciastán se examina permanentemente por doquier para entregar o anular carnets de valencianista por cada comentario público que se pueda hacer, sea por el tema que sea. Nada más lejos de mi intención el querer adoctrinar, ni dar discursos innecesarios, cuando todo el mundo puede tener su parte de razón. Y más en momentos del calentón como estado de ánimo más repentino y de contrariedad. Ése del que Mestalla bien sabe, pues resulta una expresión habitual para cada uno de los inquilinos del banquillo valencianista. Todos lo han padecido en alguna ocasión, y forma parte de nuestra idiosincrasia.

Para bien o para mal, y es algo con la que todos deben saber convivir. No concibo de un buen profesional el que no sepa adaptarse a esta circunstancia de contracorriente, donde sacar lo mejor de él es una obligación para poder superarla. Y entre la Avenida de Suecia y la de Aragón esto es lo que pasa, que cuando algo no gusta se manifiesta sin importar cómo retumban los ecos de las quejas, desmesuradas a veces, como la de este sábado. Para mí exageradas y fuera de lugar. No es el momento, ni tampoco creo que hayan motivos (deportivos) como para llegar a este punto. ¿O es que este juego de "madurar partidos" no estaba ya calado el año pasado?

Estoy convencido de que no hay un problema de estrategia, de ideas de juego, de falta de convencimiento en la idea del entrenador. Nuno nunca vendió la vistosidad como estilo para ganar partidos. Al Valencia le debe acompañar la personalidad del bronco y copero como seña de identidad futbolística. La que nos ha identificado a lo largo de nuestra historia, por lo que nos hemos sentido siempre orgullosos. El estilo es el de siempre desde la llegada del portugués. Lo que sí que hay es una inquietante (entiéndase inquietante como un nivel inferior a preocupante) falta de gol, de remate ante unos centros que antes no existían y ahora que los hay no se consiguen enlazar. Es cuestión de culminación.

El foco del problema, para mí, está en los futbolistas los que no están atinando en los pases, los que algunos no se ofrecen, los que a más de uno le quema la pelota, los que quizás no están sabiendo controlar los nervios, al que alguno le pesa el brazalete. O simplemente hablamos de una mala racha. Cuando se hace todo por llegar al área rival y no se marca no es un problema de juego, en todo caso es de acierto. Escalofriante el dato de número de centros que se hacen estas primeras jornadas, comparado con los primeros partidos del año pasado. Me reafirmo en mi idea de que no es un problema táctico en general, sino de desaciertos individuales de los jugadores. 

Pero esto no deja de ser la opinión del "por qué". ¿Por qué Mestalla estalla y clama contra el entrenador? ¿Por qué se cansa y apunta a Nuno? Yo tengo mi clara visión, y para mí no es deportivo, por mucho que sigamos queriendo montar la tapadera de los malos resultados. Esos malos resultados no estaban el día de la Presentación, y el portugués ya estaba en el punto de mira. Salvo no va a volver, muy a mi pesar, y hay que mirar hacia adelante. Estos malos resultados, de momento y en una cuarta jornada, no pueden hacer pensar en la imposibilidad de volver a Champions. A estas alturas de la película la desventaja es mínima y remontable. Nuno está señalado desde verano, y la falta de buenos resultados es el pretexto perfecto. 

A más de uno se le escapa que Nuno forzó la marcha de Salvo, Rufete y Ayala, y personalmente me parece perfecto que se crea en ello y se le culpe por tal irresponsabilidad (de ser cierta). Pero no hay que enmascarar la idea de la culpabilidad, saquemos ese trapo sucio en otro foro, no en Mestalla. Desde mucho antes de mis años de Gol Gran ya consideraba que en los 90 minutos de partido la grada debía ser el jugador número 12, el que animaba, el que alentaba, el que colaboraba al otro lado de la raya de cal para lograr la victoria, y todo lo que no fuera eso durante un partido sería en contra de los intereses del equipo. Es una cuestión de creencia, de fe. Para mí esto es innegociable. 

Criticar sí, pero después, durante el partido a animar. Algunos piensan, inocentemente, que Lim tomará nota, y sacará a Nuno del proyecto. Creo que pensar eso en estos momentos es mucho más que ingenuidad. Nuno es el entrenador de Lim, impuesto incluso antes de cerrarse la venta, con Pizzi dentro. Es su hombre de confianza, le amplió la parcela de responsabilidad deportiva, y cree en él firmemente. Es con quien quiere ganar la Champions en el Valencia, y quien no asuma esto no está sabiendo asumir la realidad futbolística del nuevo VCF. Con las victorias se acabarán las excusas de culpar. A partir de aquí, todo lo que no sea dejar de echar gasolina al fuego será en perjuicio de nuestros intereses. Porque estoy convencido de que no hay ningún valencianista que quiere que su equipo pierda. ¿A que no?

Óscar
@HinchaVCF

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