martes, 8 de marzo de 2016

La simpatía de Gary ya no hace gracia

No se puede estar escribiendo cartas a los protagonistas cada mes, es imposible. Éstos deben estar capacitados para entender lo que ocurre a su alrededor sin que ningún Don Nadie, en forma de aficionado decepcionado como yo, le esté mandando misivas sin destino  fijo. En caso contrario tienen un problema, y nosotros también, dado que nuestro estado de ánimo depende muy mucho del rumbo que ellos les den a nuestro barco. Un barco, llamado Valencia CF, que cada vez se parece más al Titanic. Sin opción, sin tripulación, sin mando. Nadie sabe a dónde va, todos sabemos a dónde no llegará, de seguir así. Uno está cansado ya de querer creer, de querer confiar, de querer defender un proyecto sin pies ni cabeza. El crédito del modelo deportivo (no financiero) de Lim se está agotando irremediablemente. Sin remisión.

Esto no tiene por dónde sostenerse. Por más que rebusques no hay muleta para apoyarse, el equipo se descompone con cualquier rival medio trabajado, no hay razones ni argumentos futbolísticos que den pie a la dogma de fe. Ni siquiera eso. El "trescerismo" se queda en mero hábito de anécdota parafraseadora, sin más. Una costumbre que por lástima, y en clave humorística, casi rozando lo irónico, no quieres dejar de exprimir por si así fuera posible convertirla en realidad. Pero este equipo es una lágrima, un drama, y no queda más que aceptar la cruda realidad. Ya soy un escéptico.


Pensar en ganar a un equipo como el Atlético de Madrid supera los límites del optimismo. Va más allá de eso. El Athletic de Bilbao es ahora mismo, como casi cualquier otro, un rival demasiado duro como para afrontarlo con opciones en Europa League. O es excesivamente inferior, o no damos la talla. Lim debería empezar a asumir que por este senda nos vamos al hoyo. Y no con eso quiero decir bajar a segunda, porque no necesariamente el descenso es sinónimo de pozo sin fondo. La hecatombe tiene múltiples opciones.

Reconozco que me hice de Gary a la primera y sin mirar. Me tiré a una piscina vacía de la que quise creer con el gancho del liderazgo como excusa. Y piqué. Mordí el anzuelo porque quise creerme que el diagnóstico de Meriton era el correcto, hacía falta un líder y el "amigo" Gary cumplía el perfil. Y a mí, después de un par de ruedas de prensa, me tenía ganado el que venía a sustituir a un satanizado Nuno, que a poco que hiciera bien fácil se iba a ganar un vestuario roto, destrozado y anulado (supuestamente) por el portugués. Pero casi tres meses después los números son mucho más dramáticos ahora que antes.

Porque al menos antes el equipo tenía cierta sustancia atrás, pero ahora somos un coladero. Y así me preocupa que se pueda estar hablando de renovación cuando ahora todo va peor. ¿Qué méritos se han hecho para seguir más allá de junio? Ni siquiera la ilusión de la Europa League podría ser consecuencia de ampliación de contrato por adelantado. Los resultados lo desaconsejan. Hasta ahora (casi) todos podemos estar de acuerdo que desde verano la Dirección del club, en cuanto a lo deportivo, es un cúmulo de despropósitos. Error tras error. Con el amiguismo como modelo, la nave se derrumba, y cualquier asesor debería poder quitarle la venda a la Propiedad.


Las sensaciones invitan al pesimismo constante. La temporada se hace larga y el calvario interminable. Cada vez Europa se antoja como un destino inalcanzable por cualquiera de las vías (im)posibles. 
A Neville Mestalla se le quedó definitivamente grande, sin carácter ni muestra de reacción a situaciones encarables para entrenadores con recorrido, que son los que necesitamos. Jugadores que se creen de élite, renovaciones sin sentido. El equipo no está nada trabajado, y la barrera idiomática es tres meses después igual de grande que el primer día. En el fútbol actual (y no tan actual) no hay razón para pensar que Neville merezca renovar, ni siquiera de que continuara ahora mismo al frente del banquillo. Sus números no son aval.

La confianza quedó en nada, la plantilla cada vez cree menos en él, la mofa se instaló en el vestuario, Mestalla está dictando sentencia. Su capacidad como primer entrenador del Valencia CF quedó en entredicho y no ha superado el periodo de pruebas. En cualquier otro equipo, sin ser amigo del dueño, ya estaría en la calle. Las dudas sobre él no se disipan. No fue un revulsivo y a mí no me ha sabido ganar ni con un mediocre beneficio de la duda. Su sonrisa ya no me cautiva. Estoy cansado de tanto bochorno y ridículo Necesitamos un entrenador, no un actor de comedia.

Óscar
@HinchaVCF
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jueves, 4 de febrero de 2016

Carta abierta a Peter Lim

Hola Peter, tú no me conoces, o igual sí. Soy uno de tantos que desde hace ya más de dos años ha ido por la senda del valencianismo autoconvenciendome, a mí y al resto, de que lo que nos espera, gracias a ti, va a ser muy grande. Tan grande que ni siquiera nosotros somos conscientes de su magnitud. La verdad, que aunque la distancia desde mi hogar hasta Mestalla se cuenta por cientos de kilómetros, la cercanía con la que vivo todo lo relacionado con mi club y el equipo es muy palpable. Ya sabes, por un ejemplo claro en Kimmy, que gracias a las redes sociales, hoy en día estás al tanto de todo en cuestión de escasos segundos. Y casi, casi, sin moverte del sofá, puedes estar participando en una macromanifestación gracias a los Hashtags. Esas etiquetas que pueden teletransportarte a una concentración contra Bankia. En favor tuyo, curiosamente.

Contigo, y a pesar de indeseables parásitos, vividores del Valencia CF, se abrió una cortina de creciente ilusión durante 2014 con el deseo de que te hicieras con nuestro club, para convertirlo (en un plazo medio-largo) en uno de los grandes de Europa. Y quien sabe, quizás también del mundo. Muchos no te querían creer, otros lo hacíamos con los ojos cerrados. Esos hashtags, que pedían incesantes e incansables que te vendieran a ti la mayoría accionarial, también eran granitos de arena que llegaban, en parte, desde mi casa. Porque yo estaba convencido de que contigo, el crecimiento de mi Valencia sería inagotable. Poco a poco, empezando desde cero y por la parte financiera, la cual requería  de una acción prioritaria. Porque sí, Peter, la situación del club, cuando llegaste era realmente preocupante y al borde del abismo institucional. 

Pero eso pasó. Queda deuda por liquidar pero, gracias a ti, la situación está controlada. Y una deuda controlada, no es deuda preocupante. Por lo que nos podíamos centrar en lo que realmente nos gusta; hacer un buen equipo y ganar partidos. El año pasado, sin que aún estamparas tu firma y te hicieras con las riendas, ya manejabas los hilos y hacías una declaración de intenciones con los préstamos de buenos futbolistas que iban a mejorar considerablemente nuestro nivel futbolístico. No eras el dueño, pero ya ejercías. A veces nos temíamos lo peor, cuando nos llegaban noticias de algún amago de plante y renuncia. Era comprensible. Desde Valencia seguían las interesadas ratas de alcantarilla en seguir chupando de un club del que quieren aprovecharse y servirse, a costa del sentimiento de miles y millones.

Nos sorprendió que prescindieras del, por aquel entonces, nuestro entrenador, del que creíamos podía hacer algo interesante con tu gestión en la cúpula y él empezando desde una pretemporada. Pero creíamos en ti ciegamente, queríamos entender, y entendimos, que quisieras comenzar a poner tus piezas de confianza sobre el tablero. Ibas de la mano de Amadeo, y con él nosotros (lo entendiste bien rápido) la acogida te fue muy fácil. Si eres su hombre, eras nuestro hombre. Fe ciega. Fue simple. ¿Sabes que le llaman el Mesías?. Simplemente sabía representarnos. ¿Por qué le dejaste marchar?. Erais la dupla, nuestra dupla. Salvo-Lim, Lim-Salvo.
Ya sé que la decisión era suya, y que tarde o temprano tenía claro que dejaría el puesto, pero sabes que no se fue en el momento previsto. Las cosas ya no eran como antes, diste permiso para campar a sus anchas a gente externa, a poner y quitar, a mandar donde no debían, a invadir espacios ajenos. Al final convertiste una asociación, intocable en Valencia, en una separación tan dolorosa como incomprensible. Ni Salvo, ni Rufete. Solo Nuno. Con Mendes.

Aunque llorando, culminamos el objetivo de entrar en la Champions. Pudiste comprobar de nuevo la ilusión que se desborda en el valencianismo, sin importar pasar días a la intemperie por una entrada. Y aunque no nos gustaba lo que empezábamos a ver (ya se te hizo entender en la Presentación) mientras el equipo siguiera ganando, nosotros contentos. Pero era el declive. El comienzo de una caída que, por aquel entonces, era impensable, excepto para los agoreros. Aquellos que siempre saben, con suficiente antelación, que el apocalipsis va a llegar. Como el cuento del lobo, que al final, cuando llega de verdad, nadie se lo cree.
Tuviste que entender que Nuno no podía seguir, pero continuabas con la fe ciega en un Agente que solo tú puedes confiar en él. Porque en Valencia, amigo Peter, no lo queremos ver. Y por muchas apariciones de Layhoon negando por activa y por pasiva la relación "Yorye" con el club, la verdad es que sigue estando tan cerca como peligro lleva para nuestros intereses. Ninguno en favor del Valencia. Al menos no que le importe a él.

Trajiste a un inexperto entrenador de fútbol cuando todos creían que lo que necesitábamos era alguien con suficiente conocimiento y veteranía en los banquillos como para reconducir uno que estaba en peligro de explosión. Excelente analista, mítico y reconocido exjugador de primer nivel. Un líder. Porque "la Jefa", a la que le tengo un enorme aprecio, respeto, y cariño como profesional, aseguraba el diagnóstico de la necesidad de liderar a la plantilla. Algo del que adolecía un equipo con dudas de capacidad. Yo os creí. Os quise creer una vez más. Me dije; si es lo que creen confiemos.

¿Sabes? Ayer estuve en el Camp Nou. No creo necesario explicarte la vergüenza que pasé. Seguramente tú la pasaste también, desde la lejanía de Hong Kong. Porque hoy me he enterado que estabas en Hong Kong con tu amigo Mendes. No sé si durante el partido, o después. La verdad es que eso me da igual. Puedes ser amigo de quien quieras, y hacer negocios con quien creas conveniente. El problema es cuando esas amistades perjudican a mi Valencia. En el último gol que nos marcaron (gracias que pitaron el final), escribí un tweet muy escueto pero de un gran significado: "1993-2016". Desconozco si lo entenderías, de leerlo en el momento de publicarlo, o si tendrían que explicártelo. Para cualquier valencianista, con el último gol del Barça encajado anoche, ese tweet tendría un trágico significado.

Yo vivía en Huelva, y apenas tenía 19 años. En la ida ganamos 3-1 a un rival de menor nivel que el nuestro. Éramos líderes de la Liga, teníamos a un jugador con pinta de crack mundial y un entrenador de juego vistoso. Alemania nos sacó los colores, y recuerdo que ente tal shock lo único que deseaba es no tener que vivir nunca más ese varapalo. De lo único que me alegré es de no vivirlo en el campo. Aquello debió ser terrorífico para los héroes que se desplazaron (no fueron muchos, afortunadamente). Ese mal sueño lo viví anoche en directo, rodeado de aficionados rivales que, entre otras cosas, pedían sangre. Querían nuestra sangre, Peter. Disfrutaban de nuestro dolor. Se sorprendían de nuestra incapacidad. Se reían de nuestro entrenador y de nuestros jugadores. Era muy humillante, Peter. ¿Era esto lo que querías conseguir con nuestro Valencia?.

¿Sabes? Yo miraba continuamente a los valientes que creyeron en hacer 700km en 12 horas, por ver ilusionados un partido de coraje y orgullo de nuestro equipo. Ya no te digo ganar, eso es solo para soñadores, y nosotros no podemos soñar porque tenemos pesadillas. Solo queríamos salir vivos para jugarnos la eliminatoria en casa, en Mestalla, con los nuestros. A vida o muerte. Esos que no paraban de cantar a pesar de los pesares. En el gallinero enjaulado, allá arriba del todo, donde el frío es más frío. Allí donde el corazón se paralizaba con cada gol encajado. Donde el alma se caía al suelo en cada jugada de indolencia y pasividad de los nuestros. Eran la representación de una afición muerta de asco por la falta de actitud de sus jugadores. Nos sentimos humillados, Peter. Aquello no ha sido una derrota, aquello ha sido un fusilamiento de 90 minutos. Una tortura. Necesitamos caracter, Peter. Necesitamos un grupo que muestre una identidad. Necesitamos sentirnos representados sobre el verde.

Peter, yo no sé cuál es tu plan. Ahora permíteme sentirme perdido y con la creencia anulada. En lo económico estoy tranquilo, estamos tranquilos. No hagas caso de esos "intocables guardianes del Sentiment" porque estarán como vampiros esperando poder chupar cualquier gota de sangre que esputes. Pero el equipo, Peter, lo que nos da o quita la vida cada domingo, éso, es lo que hay que cambiar. Y hay que empezar reconociendo más errores, Peter. Nos equivocamos renovando a la alza a jugadores sin valor real de mercado, endiosados injustamente sobretodo por ellos, porque se lo han creído Peter. Se creen al nivel del Balón de Oro cuando apenas serían suplentes de verdaderos equipos competitivos. Esos sueldazos que impiden, por hache o por be, que podamos traer a buenos futbolistas de verdad. ¿Qué jugadores van a querer venir con esta verbena montada en Mestalla?

El amigo Gary, con buena voluntad pero sin acierto, fue otro error, Peter. No ha podido levantar a este vegetal. El enfermo es demasiado enfermo para un primerizo doctor. Se necesita sabia y psicología. Mucha. La regeneración es fundamental, a partir de junio, porque Peter, de nuevo, hemos fallado ahora en el mercado invernal. Se tenía que haber trabajado para sacar y meter. ¿Sabes lo peor, Peter? que todo el rato pienso en el bucle en el que hemos entrado. Otra vez como empezamos hace dos años. Media plantilla fuera. Media plantilla nueva dentro. Ridículo en la Champions, sin continuidad de una plantilla que ya no es grupo unido por sus diferencias. Y mientras, nosotros, los que lo sufrimos y padecemos.
Pertenezco a una generación que por suerte, sin haberlas ganado, ha podido vivir finales de Champions, que ha ganado ligas,  Copas del Rey, competiciones europeas...pero, ¿y los niños de ahora, Peter? Cómo les convencemos de que esto que les inculcamos como amor eterno es lo que deben entender y defender con orgullo para toda la vida, cuando lo único que reciben a cambio son derrotas tan dolorosas que sus padres no saben más que llorar e irse tristes (o cabreados) a dormir.

Permíteme una pregunta, Peter. Es personal. ¿Entiendes el sentimiento del valencianista por el Valencia CF? ¿De qué equipo eres, Peter? ¿Cuál es ése por el que siempre que lo veías te cambiaba el estado de ánimo dependiendo de si ganaba o perdía? Aquel por el que dejabas de cenar o dormir...
Quiero que entiendas que yo sigo creyendo en tu buena voluntad, pero la voluntad debe ir acompañada por la inteligencia, tu saber quehacer en los negocios debe verse reflejado en tu buenhacer para este club. Porque este juguete, el que compraste en 2014 por el capricho de hacerlo campeón, no es solo un club de fútbol. Es mucho más. Lleva la ilusión y el sentimiento de "millones de murciélagos". 

Antes de rehacerlo todo en verano, necesitamos salvar la nave, Peter. Porque si nos remontamos en el tiempo hasta 1993, podemos hacerlo también hasta 1986. ¿Sabes lo que pasó en ese año? ¿Te lo han explicado?. Nos vemos muy cerca, amigo. Y nos da miedo, mucho miedo. Pánico. No queremos revivirlo, Peter, sería demasiado duro para todos.
La gran mayoría, creían (y espero) sigan creyendo en ti. Pero debes entender que por tu bien y nuestro bien en general, y el del Valencia Club de Fútbol  en particular, no podemos dejar en manos inadecuadas e inexpertas los mandos de este barco, que como no lo reconduzcamos se va a pique, Peter. Coge las riendas, rodeate de gente de bien y desinteresada, olvídate del doblete y más "segundas partes" y arregla este desaguisado, aquí, no en la distancia. Aquí. Pon a cada uno en su sitio, y si ese sitio es lejos de Valencia, hazlo. Sin dudar. Es por nuestro bien, Peter.
Tu juguete es nuestro mayor sentimiento. No dejes que se rompa, Peter.


Óscar
@HinchaVCF
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lunes, 18 de enero de 2016

Jugadores culpables

El Valencia es un equipo a la deriva en Liga, y las copas sirven solo para desearlas desde una lejanía escéptica, sin más fuerza que la propia ilusión de un hincha deseoso de salir de esta maldita vorágine de imagen, juego y resultados de depresión. Porque deprimente es, sin duda, las sensaciones de la temporada, que debía empezar con grandes ilusiones, hechas trizas prácticamente antes de comenzar, y visto lo visto en el verde no hace más que confirmar que al paso que vamos la Liga es cosa de soñadores sin rumbo, y yéndonos de "copas" nos queremos aferrar al "muy mal se nos tiene que dar esta noche", aunque siempre creyendo que, pensándolo fríamente, hoy tampoco mojaremos.

El cambio de entrenador no ha dado esa mejora esperada. El liderazgo no está dando resultados, y siempre queda esa pequeña pero no despreciable duda de la inexperiencia para pensar que quizás se volvió a errar en otra decisión deportiva. Pero en ésta aun es pronto como para dictaminarla como tal, que Neville no ha podido demostrar, ni siquiera por indicios, que era el remedio a los males de este equipo es un hecho, a día de hoy. Un equipo apático, indolente e inerte. Un grupo que cada vez más se queda sin excusas para no estar en el (único) punto de mira. Porque pasan las jornadas, las semanas, los partidos...y los únicos que son los mismos son ellos: los futbolistas.

Lo primero que se me vino a la cabeza con el cambio de entrenador fue "quitado el quiste, se acabó la enfermedad", las principales víctimas de un jefe dictador se quitarían de la noche a la mañana un problema que bloqueaba su talento, en entrenamientos y partidos. Cualquier empleado maltratado por un superior, al sentirse liberado por su ausencia ya definitiva, debe encontrar esa paz y alegría para reengancharse y motivarse en su puesto de trabajo. Esa alegría nunca se ha plasmado en este mes y medio con el inglés. Y es inconcebible que comparemos las maneras del portugués con las del actual "Mister".

Los contrastes en partidos ante los (supuestos) difíciles y los más asequibles son tan evidentes que todo me sigue apuntando a la dejadez voluntaria de unos nada profesionales del balón, que en absoluto tienen respeto  por el escudo del club que les paga, y de los aficionados que en parte pagan su ficha, de aquellos a los que les piden continuamente apoyo incondicional, partido sí y partido también. La actitud es la forma de justificar tu puesto de trabajo, y los nuevos por nuevos y los viejos por no dar un paso adelante y tirar del carro están hundiendo cada vez más la ilusión de unos aficionados hartos de esta tomadura de pelo.


A Meriton no le están sabiendo orientar. No me creo que ellos, por sí solos, sean capaces de cometer tanto error en la parcela deportiva. No me gusta la llegada de Pitarch, segundas partes nunca fueron buenas, y su marcha en 2004 ya fue suficientemente precedida por situaciones combulsas como para creer que "el Director Deportivo del Doblete" es el hombre que necesitamos. Todos (quizás) estemos de acuerdo en que necesitábamos esta figura, pero (quizás) también estemos todos de acuerdo en que no es ésta la persona para ocuparla. Como tampoco esa idea de darle a Ortí rangos honoríficos como representación del club. Ya estamos con la mirada puesta en el Doblete. Señores, Jaume era una marioneta de Llorente, ése del que todos salen como enemigos de ustedes, además que se presta a intervenciones públicas para reírse y burlarse de quienes quieren darle ese premio por sus servicios del pasado.

Puestos a seguir la filosofía de primeros de Siglo, traigamos jugadores con carácter, de esos que mataban por su compañero, capitanes de orgullo, raza y amor propio, y no futbolistas acomodados y endiosados con altos sueldos y sangre de horchata. De renovaciones tan caprichosas como injustas e innecesarias. Más Barajas, con talento y honradez incuestionable al escudo de su camiseta. Gente por la que la afición podamos decir, se gane o se pierda, éstos son mis jugadores. Éste es mi equipo, con orgullo. Limpiemos el vestuario de parásitos disfrazados de futbolistas que continuamente se esconden. Con los de ahora, salvo rara excepción, a lo único que hemos llegado es a resignación e indiferencia. No creemos en ellos porque ya no nos dan motivos para creer en ellos.


Óscar
@HinchaVCF
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lunes, 7 de diciembre de 2015

VCF: Regenerando ilusión

Cuando echo la vista atrás y me leo diciendo que tenemos a Nuno para rato, creyendo firmemente que la confianza en el portugués por parte de Lim sería infinita e incondicional, me veo en un error de peso, ése mismo que nos hemos quitado de encima cuando comprobamos, alegres, que extirpado el quiste se acabó el cancer. Aunque la frase suene fea, se aplica perfectamente al estado (sobretodo) anímico en el ambiente valencianista.

Me insisto en la idea de que los futbolistas no lo daban todo, que se emperraron en dar visibilidad a una situación en la que no estaban contentos, en la que no querían continuar, y que o se ponía remedio en forma de cese al entrenador, o la línea descendente de juego y resultados nos llevaban irremediablemente a un nuevo fracaso de club y equipo. Similar al de 2008. Otra vez, otra temporada más. Ellos denunciaron, a su manera, seguro que no de la más acertada, porque su manera afectaba a los intereses del Valencia, perdiendo partidos, perjudicando su imagen. Ni ayudaba a alcanzar los objetivos deportivos, ni económicos.

Cuando el sábado los veías correr y luchar, apoyándose, solidarizándose unos con otros, comprometidos y disciplinados, se mostraban unos valores en ausencia en los últimos meses. Algo en el que no me creo que dependa originalmente de una instrucción en la pizarra. Como en cualquier trabajo, los empleados mostraron su descontento a su manera, que no quiere decir que fuera la mejor. Pero ahora ya eso es análisis en diferido. Cada cual tendrá que sacar jugo a una valoración que debería haber dado más de sí en tiempos cercanos, pero ahora ya siempre en pasado. Desde ya toca mirar hacia delante.

No sé si es virtud o defecto, pero una vez va a iniciarse un nuevo ciclo importante en mi vida personal (cambio de casa, de trabajo...etc) se me apodera una ilusión desbordante. Como si fuera imposible pensar que las cosas van a salir mal, o peor. Como la función del fuego en fallas, purificador y renovador. Todo empieza de nuevo, y con ello las nuevas y buenas sensaciones. No importan las circunstancias ni la situación real. Todo va a salir bien. Porque sí, porque no puede ser de otra manera. Y empiezo a imaginarme todo lo bueno que me tiene que pasar. Y con el fútbol no es una excepción. Me pasó incluso con Valdano, alguien a quien ni tragaba como persona, ni confiaba como entrenador. Pero me quise creer que mi Valencia jugaría como los dibujos animados, basando su estilo demoledor y a la vez divertido en un 4-4-2 con rombo insultante e inapelable para los rivales.

Ya sabéis que no fue así, pero yo en un principio tuve esa fe e ilusión. Todo cambio tiene que ser a mejor. Y ahora con Gary Neville solo puedo ver la botella medio llena. Me empapo de las buenas referencias venidas de Gran Bretaña, donde no paran de asegurar que se viene a Valencia el mejor entendido y lector del fútbol. Un erudito de la materia. Un estudioso de este deporte al que solo le falta mostrar en el currículum sus batallas como primera espada. A mí eso, la verdad, me preocupa poco. El mayor problema de llevar un vestuario es la gestión propia del grupo, la parte meramente humana. Gestionar los egos de unos chicos jóvenes a los que la vida les dio la condición de privilegiados, siendo expuestos a un público exigente, que no tiene que ser entendido y que condena a la mínima. 

Los conocimientos tácticos están fuera de toda duda, a nadie se le ocurre cuestionar eso del Diablo Rojo. Aquí, la clave es ver si se ha acertado en el diagnóstico. La Presidenta se hartó de repetir lo de "necesitamos un líder", y en eso estamos. Saber llevar esta plantilla a nivel humano, y que el grupo quiera acompañar al que les dirige, algo que quedó claro hacía tiempo que dejaron de hacer con su anterior jefe. Voro ha hecho más de líder que de entrenador en sus pequeñas apariciones. Tácticamente un par de ajustes, poca cosa, y mucho incidir en lo que no se debe hacer. Motivar, en días, a un equipo con dudas y sin ideas, basándose en mimar a unos chicos cansados de ser azotados, y hacerles creer que la situación es reversible y que lo pueden hacer mejor.

El control del vestuario empezó en el momento que Gary no ha querido interferir en los días de mandato de Voro. Respeta los plazos y los momentos. Su trabajo empezaría días más tarde y creo que todos han sabido apreciar ese gesto. Ahí empezó a liderar el grupo. A ganarse la confianza de la plantilla. A dominar el vestuario. Escuchar es una de las capacidades más importantes que un líder puede decidir desarrollar, y Gary, nada más llegar a Valencia, así lo entendió. No quiso traerse a su equipo. Se gestionan las cosas, se lideran a las personas

Lejos de las telarañas de Mendes, con un Lim convencido de que Gary Neville es el nuevo Guardiola, sin Nuno... Mestalla, y el valencianismo en general, se recupera de un letargo enfermizo. El famoso gigante dormido era ya un gigante en coma, sin atisbos de recuperación con los brazos cruzados. Dando gritos de necesidad inmediata. Ahora nos encontramos con una atmósfera en vías de regeneración. La alegría perdida en los últimos meses, reencontrada con un golpe de timón en forma de despido, bocanada de aire fresco desde Inglaterra, para así retomar una comunión entre equipo y fans, tan anhleada por ambos, como necesaria. Ara, més que mai, Junts Tornem


Óscar
@HinchaVCF
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domingo, 22 de noviembre de 2015

La soga de Nuno

A veces tengo el pequeño defecto, de hacer sin querer de abogado del diablo. No es que sea ése mi cometido realmente, pero se podría considerar error por cada vez que lo hago, y más aún cuando ni por asomo mi idea es mostrar afinidad por él, por mucho que me sienta rockero y pudiera entenderse que todo lo relacionado con "el infierno" deba ir casado con ese estilo musical. Me gusta el análisis en frío, y en Valencia eso con el amor por el fuego y la mecha corta, es complicado.

Un jefe mío, de los de alto cargo en gran multinacional, ya me enseñó hace mucho que los correos se deben enviar, mínimo, 24 horas después de haberse escrito. Lógicamente se refería a los de "alta importancia", a destinatario discrepante, con criticidad y relevancia máxima. Se podría decir que lo que pasa en Mestalla esta temporada, en lo meramente deportivo, es de alta importancia, de discrepancias y muy, muy, relevante. El club pasa, como entidad, por una época de recuperación envidiable, en lo económico y en lo social. Superando una crisis institucional que por momentos sugería la desaparición. Y sin embargo, en lo deportivo, estamos involucionando tras una temporada esperanzadora e ilusionante.

Algo ha cambiado entre la 2014-15 y la actual, en planificaciones, planteamientos, metodologías y convivencias. La marcha de Salvo y Rufete rompió una comunión con la afición y la Academia, y a partir de ahí la manera de dirigir la parcela deportiva se recondujo de tal manera que ambos entornos añoran a las figuras ausentes. El aficionado a su Presidente "modelo", y la cantera al "jefe" que tanto por ellos se preocupó. Y entretanto la manija del club, se ve superada por una situación que no llegaron a ver en sus primeros meses, quizás por una protección que infravaloraron, o que como mínimo no llegaron a calcular para que adivinaran que la primera línea quedaría excesivamente expuesta. Y así queda Meriton sin alguien como Amadeo que pudiera hacerles de paraguas.

El convencimiento absoluto que muestran en el trabajo de Nuno choca frontalmente con lo que se ve, desde el otro lado de la barrera, por seguidores y periodistas. Éstos últimos, en muchos casos con demasiado interés en alimentar estas guerras para justificar su desacuerdo con la venta a Lim, y todo lo que tuviera que ver con él. Resultados y juego cuestionable, decisiones poco o nada entendibles sobre jugadores, nula comunicación con el aficionado...La sensación de equipo que había antaño se esfumó prácticamente desde verano. Dudas y más dudas. Antes plantábamos cara a cualquier equipo, ahora cualquier equipo nos planta cara a nosotros. Ya no hace falta un gol en contra para venirnos abajo, es suficiente con que seamos nosotros los que perforemos la meta rival. Si caemos, no nos levantamos.

Pero no me gusta ver que el asedio es incondicional y premeditado contra el entrenador, porque en todo grupo de trabajo hay un máximo responsable, sí, pero también más piezas que merecen ese análisis más extenso por el que antes abogaba. Pagaría por saber qué jugadores, y por qué, ahora dejan de creer en su entrenador, cuando el vestuario eran uno hasta hace poco menos de 6 meses. Ese vestuario que quedaba libre de comadrejas vividoras con una limpieza absoluta y que daba pie a entenderse como el resurgir de un equipo sano que yo, a día de hoy, vuelvo a dudar, como casi todo el mundo se empeña en hacer con Nuno. 

Porque no creo que en la pizarra se planteen partidos como el que pudimos ver anoche, donde un rival de menor entidad te tuteaba en tu campo, sin darte opción a tener la pelota, corriendo como pollos sin cabeza, sin ganar balones divididos, perdiendo posición y marcajes, sin generar peligro a un recién ascendido y con las líneas tan atrás. No. Ése no era el planteamiento, y si no lo era, la responsabilidad recae en los once protagonistas del campo, que en Balaidos lo hicieron muy bien, y en Mestalla (con el "Nuno vete ya") lo hicieron muy mal. La teoría de la autogestión queda para los más puristas. La autogestión la utilizas para un bien, y aquí el perjudicado es el Valencia CF, que va viendo pasar las jornadas sin sumar de tres en tres para subir escalones en la tabla.

Desde Bélgica creo que el portugués se ve totalmente a merced de sus futbolistas. Vigo fue determinante. La cara del técnico me da a entender que esto es así. Es sabedor de que reconducir esto significa que los jugadores quieran, y ahora mismo esto no está claro. Ayer, el detalle de los últimos minutos fueron mucho más que sospechosos, con el clamor popular contra el entrenador, y los jugadores desenchufándose alarmantemente, dando la opción a los canarios de rematar la faena en las postrimerías. Dejaron el mechero junto a la mecha.

La situación a Nuno le tiene desbordado, y quizás, desde el día del Gante, la mejor solución sea su marcha. Incomprensiblemente veo mucho dedo acusador al mismo culpable, que se convierte en el único, aunque para mí hay mucho más culpable que por suerte para ellos quedan (de momento) libres del enemigo sentir general. El insulto y menosprecio fácil y gratuito tampoco ayuda en nada, solo en desvirtuar una opinión que podría ser mucho más valorada por todos en caso de darle una forma distinta. Pero lo que está claro es que (al menos) parte del vestuario (en el que no está incluido Jaume) tiene preparada la soga para abrigar el cuello de su entrenador. Solo una vuelta de tuerca inesperada (quizás desde Singapur) podría cambiar la crónica de una muerte anunciada. 


Óscar
@HinchaVCF
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jueves, 22 de octubre de 2015

Jugar bien es cumplir con el plan de la pizarra

Estamos en un punto de la temporada, que aunque precoz, es tan combulsa por momentos como intrigante por el devenir de los acontecimientos a muy corto plazo, con partidos tan seguidos en donde cada uno es una reválida del anterior, se gane o se pierda. En Valencia, ya se sabe, vamos de examen en examen. Aquí, como en todos lados, se tiende a simplificar el concepto futbolístico de lo bien o lo mal que lo ha hecho un equipo en función de un supuesto buen juego. Ése, del que luego nadie se pone de acuerdo. La diferencia es que no es lo mismo jugar bien que hacerlo bonito. 

De Nuno no se entiende que a los delanteros no les lleguen balones, pero cuando les llegan (que es en todos los partidos; unos más otros menos...) este año no la meten como sí lo hacían la campaña pasada. A Rodrigo se le pita al salir al campo, sin darle opción a fallar una clara ocasión, y sin tenerle en consideración que está negado pero se mueve y muestra una actitud que no se ve en otros. A Alcacer, de la Terreta y perdonándole todo aunque falle, le vitoreamos con la Roja, y con Negredo tenemos esa extraña sensación de que en cualquier momento volverá el de Nervión y marcará a pares goles como al del Mónaco. Y no. 

La crítica con los delanteros es muy selectiva, todos juegan cerca o lejos del área, y aunque masacremos a unos y disculpemos a otros, al final siempre la culpa recae en el mismo. Todos sacamos ese entrenador que llevamos dentro, pero cargamos contra el satanizado entrenador portugués que aunque juegue con un delantero, con dos, por bandas o por dentro, es el blanco de todas las iras, se gane o se pierda, se haga bien o mal. Creo que ya está bien de atacar al mismo por todo, los males deportivos del Valencia vienen por otras causas que no son las del "buen juego".

Yo, que soy más Salvista que Lalo, no consigo entender ese ataque masivo e indiscriminado por absolutamente cualquier defecto táctico que se intuya a la vista. Negredo falló un gol cantado en San Mamés que, por un delantero de 30 millones es intolerable fallar. Lo siento mucho, he querido creer en Álvaro, y ojalá al final de temporada tenga que rectificar, pero si es el pensamiento del entrenador yo estoy de acuerdo con él: no creo que vuelva a ser el que fue. Comprar es comprar, bueno o malo, y te puede salir barato o caro. Negredo nos ha salido caro. Fin de la cita.

El problema del Valencia de este año es que no muestra capacidad de reacción al primer golpe. Mientras, en el tanteo, su estrategia se muestra tal y como lo hacía en la 14-15. Se ganaba madurando los partidos, sin brillantez. Lo demás son pura demagogia y excusa para culpar a un entrenador que sigue teniendo a los mismos jugadores como base de sus alineaciones y a quienes no se les debe permitir que se olviden de jugar al fútbol, que es su profesión y para ello se les paga. El equipo, cuando cae a la lona, no sabe levantarse. Esto es lo que hay saber arreglar.

Me indigna, y entristece a la vez, que siempre se valore lo de fuera pero nunca lo de dentro. Se puede ser exigente pero sin desviar la realidad. Dar valor a una derrota contra el City y no una victoria al Gent me parece frustrante, pero también injusto. Si los valores de referencia ahora van a ser los de un equipo que entrena un señor que estuvo aquí cuatro años y que salió a gorrazos y exigiéndole devuelva la insignia, apaga y vámonos. Nos obcecamos de tal manera que perdemos el oremus. Los argumentos, así las cosas, acaban brillando por su ausencia.

La impaciencia nos lleva a satanizar y eso no es bueno. Que a Nuno se la tenemos jurada desde verano es un hecho irrefutable, y la irregularidad de los resultados acompañado de altibajos de competitividad es el móvil perfecto para el crimen. Pero estamos al nivel de la Iglesia, poniendo al Diablo en la imagen del técnico como proclamado enemigo común y la gran mayoría ruidosa accede gustosamente a la campaña contra el siempre antagonista del guión.

Soy de esa minoría, más silenciosa, que prefiere ser paciente. Ni mejor ni peor, solo paciente. Puedo ser de Salvo y aún creer  que el portugués puede ser nuestro entrenador para ganar cosas sin entrar en el juego del o conmigo o contra mí. La perspectiva puede, y debe, ser mucho más amplia. La pizarra es la que marca el plan, y si se gana es que ha salido bien, lo demás son milongas e histerias a fondo perdido.


Óscar
@HinchaVCF
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jueves, 8 de octubre de 2015

Estabilidad social, inestabilidad deportiva

Pasito para adelante, pasito para atrás.  El Turia está seco, pero en Valencia vamos a río revuelto. Y ya se sabe el dicho que en esto el beneficiado siempre es el pescador. Y eso debió pensar Zorío, que a pesar de los contundentes zascas de Lay Hoon la semana pasada, ha querido volver a disfrutar de minutos de gloria gracias a Julio Insa, y con Salvo ya se sabe que nadie va a por lana gratuitamente en el Valencia, sin ser trasquilado. No debió tener suficiente con la Presidenta. A Miguel le gustó, y quiso repetir. Esta vez en directo

Que nadie se confunda: el club se encuentra en una más que envidiable situación de estabilidad en lo social...en lo institucional. Que ningún "mareado" le quiera dar un tono gris a la cortina visual de la entidad. Los de Meriton han sabido siempre decir la palabra exacta a cada situación comprometida a la que les han intentado poner los buitres de turno, aunque en pocas ocasiones sus intervenciones siempre fueron lo suficientemente inteligentes como para aplacar de lleno cualquier conflicto. Apagando fuegos como buenos gestores, antes con Salvo, y ahora sin él.

La Jefa tuvo, en la última comparecencia, la seriedad, serenidad y contundencia necesaria para dejar clara la postura del VCF, tranquilo, consciente de su situación siempre en ventaja, sin temores (ni visibles, ni no visibles), sin prepotencias pero siempre marcando y dejando latentes los niveles (muy bajos) de uno y (más que sobrados) del otro. Que volviera a la palestra después de semejante "nokeo" televisivo (aunque fuera en respuesta a posteriori) no deja de sorprender que le quedaran ganas para someterse a un nuevo vapuleo dialéctico, y esta vez con la aparición (¿inesperada?) del crack del "K.O.". 

Amadeo, lejos de abandonar su sentimiento valencianista a cambio de un proyecto empresarial en Ibiza, volvió como los grandes héroes, donde se siente cómodo, como pez en el agua, con un micrófono y en directo, arreando por derecha y por izquierda, sin paliativos, sin contemplaciones, tumbando a su rival en la lona. Salvo, para muchos el mejor Presidente de la historia del Valencia CF, no deja indiferente a nadie. Su nueva aparición en escena hace rebrotar las más dormidas sensaciones de ilusión, que últimamente se dejaban de sentir en Valenciastán, dada las últimas broncas de pareja entre afición y entrenador.

Es aquí donde hay que recuperar la estabilidad, porque es aquí donde se localiza el verdadero problema de inestabilidad dentro del club: en el plano deportivo se encuentra la herida a cicatrizar y cerrar. Se pueden analizar muchas cosas, hablar de muchas tácticas, alineaciones, posibles sustitutos para el banquillo...pero al final yo sigo en mis trece de que Meriton no se plantea para nada cambiar de técnico, porque Nuno es su entrenador. Y se reconocen errores, y se buscan soluciones de puertas adentro (siempre hacia dentro, y nunca hacia fuera), pero de jefe en el vestuario siempre se  le considera y quiere al portugués.

La comunión entre la afición y el equipo cada vez es más pequeña. Que a Nuno se la tengan jurada por querer autoproclamarse dueño y señor de la parcela deportiva a costa de quien sea, ya no es la única de las justificaciones de la ira de la grada, porque el equipo es el mismo que el año pasado pero el rendimiento no, y cada vez es mayor el ojo acusador contra los jugadores que a fin de cuentas son los que no están sabiendo meter la pelota dentro. Así de simple. Corren mucho, pero lo hacen mal, pases errados, ocasiones claras falladas, y al final muchos menos puntos en la clasificación con respecto al ejercicio anterior.

Que no se entiende al entrenador, vale. Debe ser que entraron las dudas después de una pretemporada obsesiva por pasar la Previa y que se olvidaron de que la temporada es muy larga y que aquello ya pasó, y entre unos y otros nadie sabe encontrar la solución a esta mala racha. Pero que tanta excusa, mirando al de siempre, o en el mejor de los casos al de al lado, sin mirarse la de uno mismo con la autocrítica personal como mejor arma para la recuperación, hace que todos acabemos por dictaminar contra los que se visten de corto, que a la postre son los únicos de que de verdad van a tener que sacar esto adelante. Ellos son los que juegan.   


Óscar
@HinchaVCF
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lunes, 28 de septiembre de 2015

Pitos y Flautas

No suelo tener muchas oportunidades, al cabo del año, para poder vivir un partido en Mestalla, pero el de este viernes era especial, porque se me venía un partido de Liga acompañado de un fin de semana con especiales sorpresas pendientes desde hacía tiempo. Pero al margen de las cuestiones personales, la delicada situación del equipo presagiaba una visita al "Templo" muy intrigante, 
tanto como para imaginarte un guión con el mayor de los males posibles, y más si vienes de Cornellà, habiendo podido ver en directo uno de los más paupérrimos actos de presencia de este Valencia, con Nuno en el banquillo.

Lo de "Mestalla exigente" es un sanbenito que podría quitarse como cartel de la afición valencianista, principalmente colgado desde la Meseta, extrapolado al resto de la prensa nacional. Ignorantes ellos, pretenden darnos clases de cómo debemos comportarnos en casa. Como diría la canción; no estamos locos, sabemos lo que queremos. Pero lo que sí que no tenemos es paciencia, y ahí está lo que para mí es la clave. Nos impacientamos en culpar a cualquiera por cualquier cosa, en responsabilizar, en fichar, en jugar como nadie, en ganar, en campeonar. 

Me da la impresión que este verano, al margen del affair Salvo, hemos querido ver ya esos fichajes rimbombantes propios de jeque millonario dueño de club de fútbol. Hemos querido ya el renombre de turno pisando Mestalla, bajo fuegos de artificio que dieran luz mediática a la retransmisión en directo a nivel mundial en su presentación, con un estadio lleno a rebosar ante su nuevo ídolo. Varias veces. Por varios fichajes top. Tener el nombre del club en lo más alto de entre los más "gastadores" durante el mercado estival. Y esto, con Meriton, no puede ser. Al menos de momento.

No es una cuestión de incapacidad económica (que también), sino de estrategia. Y de filosofía. No va con su manera de proceder el despilfarrar a lo loco. Aunque sí que podría considerarse como tal si observamos el nivel mostrado hasta la fecha por algunos de los fichajes que no consiguen dar la imagen esperada. De cualquier manera no hablamos de contrataciones con cifras altas, una a una, como podría darse en otras instituciones con magnates al mando. Aquí prima el poco a poco, promesa a promesa. Incógnita a incógnita...

Pero en Mestalla, venga quien venga, sea crack o debutante, de él siempre se espera lo mejor nada más aterrizar. Si es crack debe rendir al 150% desde el primer día. Si se trata del delantero sus partidos deben contarse por el doble de goles. Si es mediocentro debe tener mayor ritmo en asistencias y cambios de juego por partido que un base de baloncesto. Defensas y porteros deben salvar y parar balones por doquier desde el primer minuto. Y claro, el entrenador a base de records de victorias y partidos imbatidos desde la primera pretemporada.

La grada de nuestro Templo funciona así. Se alimenta de impaciencia. No se espera a que una posible mala racha se revierta con confianza remando todos juntos hacia la victoria. El nerviosismo se apodera de todos para que el equipo tenga claro que cualquier mínimo fallo será claramente aclamado con música de viento, para que nadie tenga la mínima duda de que una vez la paciencia ha acabado el examen es continuo. Y solo vale el sobresaliente para darlo por aprobado, de lo contrario la maldita impaciencia será seña de identidad de nota insuficiente. Hasta que llegue (casi) la perfección, en forma de goleadas seguidas.

Quizás sea una exageración todas estas afirmaciones, pero tampoco distan mucho de la realidad en Mestalla. Contra el Granada habían amagos de protesta generalizada desde el comienzo del partido, y la histeria colectiva se hizo patente hasta el punto de repetirse otro enfrentamiento entre grada de animación y resto de aficionados. Nada nuevo, por otro lado. La historia dice que esto ha ocurrido muchas otras veces, con Yomus y Gol Gran autoproclamándose abanderados del sentido común ante la corriente negativa de un estadio predispuesto a ser hostil a la mínima. 

Y no me refiero al taconazo de Parejo en la frontal de nuestra área, que bien merecía el zarandeo de capitán y entrenador al unísono, y si me apuran el castigo indefinido y la pérdida definitiva del brazalete. La bronca a Rodrigo nada más pisar el césped nos debe hacer reflexionar a todos. No es de recibo recibir así a nadie, porque el chaval está negado pero no se le puede acusar de una desconsideración al escudo, ni de comportamientos punibles por el régimen interno. Aquí al final, entre pitos y flautas, no remamos en la misma dirección, y el "Junts Tornem" se va a convertir en un "Junts ens suicidem".

Óscar
@HinchaVCF
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domingo, 20 de septiembre de 2015

Mestalla quema la falla

Resulta complicado hacerse entender cuando es la mayoría la que clama hacia un único lado, sin importar la fuerza propia del argumento que se utiliza como arma de convicción, que pudiera equilibrar los pensamientos más negativos. Nadie tiene la razón absoluta, ni nadie puede estar en el error incuestionable. Los motivos que llevan a alguien contrariado, y enfadado, a mostrar su malestar pueden ser tan justificables como injustificables, según desde el punto de vista que se mire.

En Valenciastán se examina permanentemente por doquier para entregar o anular carnets de valencianista por cada comentario público que se pueda hacer, sea por el tema que sea. Nada más lejos de mi intención el querer adoctrinar, ni dar discursos innecesarios, cuando todo el mundo puede tener su parte de razón. Y más en momentos del calentón como estado de ánimo más repentino y de contrariedad. Ése del que Mestalla bien sabe, pues resulta una expresión habitual para cada uno de los inquilinos del banquillo valencianista. Todos lo han padecido en alguna ocasión, y forma parte de nuestra idiosincrasia.

Para bien o para mal, y es algo con la que todos deben saber convivir. No concibo de un buen profesional el que no sepa adaptarse a esta circunstancia de contracorriente, donde sacar lo mejor de él es una obligación para poder superarla. Y entre la Avenida de Suecia y la de Aragón esto es lo que pasa, que cuando algo no gusta se manifiesta sin importar cómo retumban los ecos de las quejas, desmesuradas a veces, como la de este sábado. Para mí exageradas y fuera de lugar. No es el momento, ni tampoco creo que hayan motivos (deportivos) como para llegar a este punto. ¿O es que este juego de "madurar partidos" no estaba ya calado el año pasado?

Estoy convencido de que no hay un problema de estrategia, de ideas de juego, de falta de convencimiento en la idea del entrenador. Nuno nunca vendió la vistosidad como estilo para ganar partidos. Al Valencia le debe acompañar la personalidad del bronco y copero como seña de identidad futbolística. La que nos ha identificado a lo largo de nuestra historia, por lo que nos hemos sentido siempre orgullosos. El estilo es el de siempre desde la llegada del portugués. Lo que sí que hay es una inquietante (entiéndase inquietante como un nivel inferior a preocupante) falta de gol, de remate ante unos centros que antes no existían y ahora que los hay no se consiguen enlazar. Es cuestión de culminación.

El foco del problema, para mí, está en los futbolistas los que no están atinando en los pases, los que algunos no se ofrecen, los que a más de uno le quema la pelota, los que quizás no están sabiendo controlar los nervios, al que alguno le pesa el brazalete. O simplemente hablamos de una mala racha. Cuando se hace todo por llegar al área rival y no se marca no es un problema de juego, en todo caso es de acierto. Escalofriante el dato de número de centros que se hacen estas primeras jornadas, comparado con los primeros partidos del año pasado. Me reafirmo en mi idea de que no es un problema táctico en general, sino de desaciertos individuales de los jugadores. 

Pero esto no deja de ser la opinión del "por qué". ¿Por qué Mestalla estalla y clama contra el entrenador? ¿Por qué se cansa y apunta a Nuno? Yo tengo mi clara visión, y para mí no es deportivo, por mucho que sigamos queriendo montar la tapadera de los malos resultados. Esos malos resultados no estaban el día de la Presentación, y el portugués ya estaba en el punto de mira. Salvo no va a volver, muy a mi pesar, y hay que mirar hacia adelante. Estos malos resultados, de momento y en una cuarta jornada, no pueden hacer pensar en la imposibilidad de volver a Champions. A estas alturas de la película la desventaja es mínima y remontable. Nuno está señalado desde verano, y la falta de buenos resultados es el pretexto perfecto. 

A más de uno se le escapa que Nuno forzó la marcha de Salvo, Rufete y Ayala, y personalmente me parece perfecto que se crea en ello y se le culpe por tal irresponsabilidad (de ser cierta). Pero no hay que enmascarar la idea de la culpabilidad, saquemos ese trapo sucio en otro foro, no en Mestalla. Desde mucho antes de mis años de Gol Gran ya consideraba que en los 90 minutos de partido la grada debía ser el jugador número 12, el que animaba, el que alentaba, el que colaboraba al otro lado de la raya de cal para lograr la victoria, y todo lo que no fuera eso durante un partido sería en contra de los intereses del equipo. Es una cuestión de creencia, de fe. Para mí esto es innegociable. 

Criticar sí, pero después, durante el partido a animar. Algunos piensan, inocentemente, que Lim tomará nota, y sacará a Nuno del proyecto. Creo que pensar eso en estos momentos es mucho más que ingenuidad. Nuno es el entrenador de Lim, impuesto incluso antes de cerrarse la venta, con Pizzi dentro. Es su hombre de confianza, le amplió la parcela de responsabilidad deportiva, y cree en él firmemente. Es con quien quiere ganar la Champions en el Valencia, y quien no asuma esto no está sabiendo asumir la realidad futbolística del nuevo VCF. Con las victorias se acabarán las excusas de culpar. A partir de aquí, todo lo que no sea dejar de echar gasolina al fuego será en perjuicio de nuestros intereses. Porque estoy convencido de que no hay ningún valencianista que quiere que su equipo pierda. ¿A que no?

Óscar
@HinchaVCF
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sábado, 19 de septiembre de 2015

Yo no entiendo de Main Sponsors

No se puede negar que en las redes sociales se juega a experto de tal manera que es imposible al final saber quien habla con un punto de sinceridad o de falsa ironía. Tal es así la cosa que uno no puede esconder su asombro ante tal variedad de osadía, en tantas facetas relacionadas con el fútbol, y más concretamente en Valenciastán. ¿Que en otros entornos pasa lo mismo?, pues es probable.
Las debilidades de la raza humana no entienden de colores y pasión por un equipo. Allá donde va la persona le acompaña una desfachatez que saldrá a relucir en cualquier momento. Tarde o temprano.

Uno de los temas más recurrentes en los últimos meses es el del patrocinador principal, ése que acompañará a escudo y logo de Adidas en la zona pectoral/frontal de la camiseta. Se habla tanto que cada vez que se lanza una noticia relacionada con el tema comercial ando despistado desde el titular, hasta que realmente me ahondo en la profundidad de la información incluida en la columna informativa del evento. Me pasó con el anuncio de Un Women y ahora recientemente con el de Volkswagen. En ambos casos la desinformación se apresura a emerger al son de "aquí te pillo, aquí te mato".

Un tema que me preocupaba y que sirve como ejemplo, desde que se anunció el fin de Gol Televisión, fue precisamente la serigrafía de un ente que agonizaba y que no tendría sentido para una camiseta que tendría validez durante un año. Ya no solo se trataba de las ventas al público, que a fin y al cabo siempre acaban siendo obsoletas una vez concluye la temporada de turno, sino que hablamos de un equipo de fútbol que iba a publicitar algo que no existía en breve. De hecho, nada más comenzar la Liga, el canal televisivo ya había desaparecido, aunque su nombre siga vinculado al nuevo de Bein Sports, que sí emite y patrocina al Valencia, aunque no aparezca en los estampados.

Hablo de la imagen, y los más críticos (esos oportunistas que aprovechan la mínima para atacar cualquier movimiento del club) disfrutaron durante (poco) tiempo para desnudar unas vergüenzas que no fueron tal, dado que su intención de responsabilizar la cagada del canal al Valencia CF apenas duraron unas horas. Sin duda, el ínclito Roures, quiso así también nutrir y fomentar una idea que poco se sostenía. Tengo que reconocer, y agradecer a la vez, la noticia dada por Plaza Deportiva, donde dejaba claro que el club comenzó con las impresiones en 2014, mientras que GolT no informó de su apagado hasta bien adentrado 2015. 

Quizás baste con creer que el simple hecho de querer una noticia la comentemos orientándola hacia donde más nos interese. Lo que está claro es que no es de recibo comentar algo de lo que no se entiende, y yo, sin ir más lejos, no puedo decir que por fin el Valencia ha encontrado a un Main Sponsor cuando lo único que tiene es una organización con la que colaborará (Un Women) y un proveedor de coches oficiales para los jugadores (Volkswagen). No es poco, pero no es ese anunciante que tanto se anhela. Y digo se "anhela" porque creo que todos estamos deseando que llegue por los supuestos ingresos tan jugosos que se suponen alimentarán nuestra hambrientas arcas.

A todos nos sorprende que un pequeño ingreso sea "despreciado" por Lim cuando de siempre se ha pensado que algo es algo, y céntimo a céntimo se va haciendo el euro. Mi madre siempre dice que si desprecias al dinero el dinero acabará despreciándote a ti. Puede hacerlo de muchas maneras, pero la conclusión es sencilla, y los motivos por los cuales puede salirte rana una estrategia (digamos) tan ambiciosa como osada son precisamente ésos: la ambición y la osadía. Pero no creo que Peter sea ni ambicioso (en el mal sentido de la palabra) ni osado. Todo lo contrario. Estratega, inteligente, buen empresario...eso sí. Llamadme confiado.

Si revisas las diferentes informaciones, de fuentes más que fiables y no de los opinadores de turno, puedes hacer análisis sencillos y concluyentes. Y lo dice uno que no sabe de números, ni de empresas ni muchísimo menos de patrocinadores principales. Siempre se ha expresado el interés del magnate por hacerse con un Sponsor que rentabilice al máximo el valor de la camiseta, valorada por el club ahora mismo en unos 10 millones de Euros (por temporada). Este valor no sería posible sin la participación en la Champions, de lo contrario estaríamos condenados a resignarnos posiblemente a la mitad. Dependiendo de si estamos o no en Europa.

Calculando: si la oferta del año pasado de 5 millones al año, cantidad irrisoria para los dueños y que además supone un bloqueo en la revalorización que se espera con la mejora deportiva del equipo, suponen 25 kilos, y si el VCF espera ingresar entre 8 y 10 por temporada, uno o dos años después, las cuentas rápidamente salen. A poco que llegue alguien interesado en esos 8 millones, con algún variable, ya te hacen asegurar (pongamos de caso) desde la temporada que viene (no ésta, ni la anterior) 3 años con 24 millones de recaudación fija. Sin contar variables. No entro a mirar con una oferta de diez. Los números no engañan. 

Así que al final será que no tengo ni idea ni de negocios, ni de empresas, ni de números, pero a poco que uno lea fríamente y sin quedarse solo en el titular, todo tiene sentido. Y no solo eso, sino que además encuentras válida la estrategia de un tío que, recordemos, fue pescador antes que millonario. Algo sabrá. Yo no entiendo de main sponsors, pero Peter sí. Dejémosle hacer.

Óscar
@HinchaVCF
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viernes, 11 de septiembre de 2015

Don Mario, le pido perdón

Le pido perdón, Matador. Mis más sinceras disculpas por apresurarme a desconfiar de unas palabras escritas en forma de tweet, que no le daban la medida adecuada a su valor. Cometí un error que suelo intentar no cometer y el que acostumbro criticar en caso de verlo en origen ajeno: opinar sin escuchar, y extraer contextos totalmente fuera del perímetro ético permitido. No tengo excusas. Y máxime si se trata del ídolo de mi infancia, el mito de una generación que nacía con dos derechazos, el que hoy por hoy tiene el nombre de Leyenda del Valencia CF. Viva, como él bien se apresura a recalcar. Insisto, D. Mario, debe usted perdonarme.

Me fustigaré con el látigo de castigo, y escribiré sin descanso: "no opinaré sin antes oir al protagonista". Una y mil veces. Hasta que se acabe la tiza. Puede que Kempes no maneje del todo bien aquello de los micrófonos, o seamos nosotros que no terminemos de encajar los modismos del castellano sudamericano para poder saber interpretar todo aquello que nos dicen desde el otro lado del charco. El caso es que, aun con complejidades de por medio, lo que cuenta el Matador no nos deja indiferentes, y siempre tiene puntada con hilo.

Mi gran equivocación fue caer en una tentadora frase para especular sin miramientos. El dardo a los empresarios no es un toque a Lim, pero sí va por Mendes, que en realidad no gestiona la dirección del club (aunque a algunos les guste jugar con una susceptible invasión de poderes innecesarios por alguien que no es empleado en nómina). Que a todos nos gustaría un fútbol marcado más por el sentimentalismo de los años 70 y 80 es un hecho, donde una generación descubrimos el balompié como religión a seguir, devorados por la fiebre a unos colores, y de la que ahora se adolece por completo.

Los tiempos han cambiado, pero los tiros no iban por ahí, aunque sea fácil para algunos creer encontrar la bala perdida y llenar el cargador. Siempre atentos para disparar al grito de ¡os lo dije!. Afortunadamente a Kempes ni le va ni le viene estas guerras, tiene la facilidad de esputar  opiniones sin maldad, pero con la voracidad de encender a las masas. A los afines y a los discrepantes, a unos por creencia y a otros por el oportunismo del ataque al enemigo en boca del mito argentino.

El razonamiento lógico debería embaucar a cualquier mortal desinteresado. El Matador lo utiliza en prácticamente todo el discurso de la otra noche. Reconocer que el VCF es un equipo joven, que hay que confiar pero esperar, apelando a los veteranos tirando del carro sin imprevistos en forma de lesiones, o que el Atlético tiene ventaja en confección de plantilla y edad de proyecto, o que el año nuevo se presenta con incremento de objetivos y competiciones a las que hay que darle tiempo para valorar, son buena muestra de esa coherencia en sus palabras. Sin ir más allá. Simples y directas.

De igual manera no deberíamos obviar que sus apariciones generan polémicas que son innecesarias, y que incluso por su propia imagen dentro del valencianismo se podría deteriorar por afirmaciones mal entendidas que dieran pie a un desentendimiento con la afición que no beneficia a nadie. Que es un cargo (simbólico) de la institución por su leyenda forjada con su nombre. Pero creo que a Kempes, esto, le da igual. Apela al "soy responsable de lo que digo, no de lo que tú entiendas" y así explica lo que dijo en su día con el tema de Gayà y su posible marcha al Madrid si éstos pagaban su clausula. 

Que a Nuno le hace falta un buen equipo alrededor para poder abordar con seguridad y de manera responsable el cargo de Manager, es evidente. Creo firmemente en la figura del Manager, pero el argentino tiene razón en que España no es Inglaterra (y además en muchos aspectos), y por ello el exceso de funciones hará rebosar un vaso que precisamente ahora tiene riesgo alto de desbordamiento. La amenaza de guerra y el estado de "Def con Dos" permanente desde mayo, con el jefe del área deportiva, no permite dar pasos en falso. El Matador lo advierte.

Y el guiño a Salvo no podía faltar. Quizás Meriton, y toda la cúpula, podría rebatir con pruebas evidentes de que Amadeo se fue porque no había nada que pudiera hacerle cambiar de opinión, ni de funciones y poderes, ni por cuestiones económicas o de disponibilidad familiar. Su marcha era una cuestión de caducidad anunciada a los cuatro vientos con anterioridad y claridad meridiana. Y ante ese abrazo metafórico al expresidente a mí no me queda más remedio que volver a darle la razón. 

Recitificar es de sabios, dicen. Por todo ello, Don Mario Alberto, permítame que insista en pedirle mis más sinceras disculpas, por dudar de usted, por creerme por un momento el Judas de una generación que le idolatramos como nuestro Dios que fue, es, y seguirá siendo. Por las tardes y noches que nos hizo disfrutar del fútbol, por ser el protagonista cuando nuestros padres nos presentaron el deporte rey. Porque usted, Matador, era el Mago del balón en Mestalla. 

Óscar
@HinchaVCF
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domingo, 6 de septiembre de 2015

Nuno y los objetivos

Nayra
Señalado; no hay duda de que los tiempos que corren lo hacen cada vez más a contracorriente para Nuno. Culpabilizado; las posibles irreconciliables discrepancias entre la dupla Salvo/Rufete y el técnico han desencadenado en una marea que responsabiliza a éste último del divorcio definitivo y la marcha de ese tandem tan cercano y afín para la afición. Atacado; la grada comienza a disparar sin titubeos ni timidez contra las decisiones deportivas que se toman sobre la marcha en el cesped. Desprotegido; públicamente no habrá mejor techo protector que lo que podía ofrecer en voz del Ex-Presidente o su grupo. Ahora "solo" le queda la propia de Lim (que no es poca) y los resultados meramente deportivos. Y todo esto es así, que no quiere decir que yo lo defienda o lo deje de defender. Toca matizar. Es posible que éste sea mi artículo menos...populista.

Que Nuno es blanco de diana es un hecho irrefutable, y desde pocos días antes de la marcha de Amadeo. Desconozco feacientemente hasta qué punto las desaveniencias de uno y otro bando conformaron la ruptura final, y quien es el culpable. De preguntarme, yo habría elegido a Salvo 20 años más como máximo mandatario del club, y Nuno alcanzando objetivos y éxitos con nuestro Valencia en esas dos décadas. Juntos. En la rueda de prensa de despedida ya se aseguró de dejar claro que "discrpeancias" las había como en cualquier empresa, dando un tono de naturalidad y alejando cualquier opción a interpretar polémica. Quizás eran palabras pactadas, o simplemente contaba una verdad tan sincera como cotidiana en el mundo profesional. Al final, solo adelantaba unos meses su marcha. Salvo eso ya lo avisaba. Había caducidad, innegociable, y nunca le quisimos creer.

Pero en el ambiente ha quedado el tufillo de que Nuno iba de trepa sin importarle a quien dejar por el camino. Y eso provoca que ahora la gente le culpe de no disponer ya del que para muchos ha sido el mejor Presidente de la historia del VCF. El sentir patente de que Salvo se fue, en parte, por no estar de acuerdo en la manera de operar de Nuno y querer hacerse con las riendas deportivas del club a toda costa. Y ese sentir se manifiesta ya en los partidos, mientras antes se aguardaba en silencio el devenir de los acontecimientos, porque al fin y al cabo (verdad verdadera) el equipo iba sacando buenos resultados y se posicionaba arriba, cumpliendo con el objetivo propuesto de quedar cuartos. A pesar de no tener un juego vistoso. Como ahora. Antes se callaba, ahora no.

El ataque en forma de ruidosa pitada, abiertamente declarada el día del Deportivo con el cambio de Negredo-Alcacer, deja claro a Nuno, por si tenía alguna duda o esperanza de que no fuera así, que es el blanco de la incomprensión por lo escrito y comentado en medios en estos últimos meses. Porque todo queda en eso: el público solo puede saber por lo que le cuentan en la prensa. Si no estás dentro no puedes saber (con certeza) lo que pasa dentro, y caes en la especulación, te guste o no. En el exterior no hay razón que te pueda asistir. Pero desde el día de la presentación el ataque es tan ligero como visible y Nuno ya ha tenido que decir en varias comparecencias que trabajará para cambiar los pitos por aplausos. De esto yo solo veo una manera de conseguirlo.

Bendito balón mesando las mallas de la meta rival. Que el equipo vaya ganando, se afiance y consolide en lo alto de la clasificación, y sobre todo que compita. No hay mayor satisfacción para el valencianista que ver cómo su equipo compite, sea cual sea el resultado. Y como muestra, el 3-4 contra el Barça en el 93. Da igual el rival y el resultado, la mayor de nuestras victorias será siempre el sentirnos orgullosos de nuestro equipo peleando, sin complejos. Y creo que Nuno eso lo ha conseguido en (casi) toda la temporada pasada, recuperando un valor deportivo perdido durante años en Mestalla. Siempre obviando tropiezos, en forma de accidente puntual, como Coruña o Málaga, por ejemplo.

Pero aparte de la pelota, Nuno tendrá otro aliado, y ése se me antoja más fiel y seguro que el del azar de los resultados, que al fin y al cabo también dependerán del nivel de los rivales (que no se nos olvide nunca que es contra ellos contra los que nos jugamos la paella cada partido). El dueño, el que le trajo aquí, el que mandó quitar a Pizzi para traer a su entrenador de confianza, con el que cree que hay que materializar su deseo de triunfos. Y si Nuno es el entrenador de Lim, y Lim será dueño para rato, queda claro que Nuno será nuestro entrenador para rato (salvo adulterio de uno o del otro, improbable a día de hoy). Y más si esos poderes deseados por el portugués fueron concedidos tras lo de Almería. Quizás ya estaban de antes, pero no se manifestaron (o filtraron) hasta junio.

Sea como fuere, tengo que decir que estoy de acuerdo ahora en una figura de Entrenador-Manager igual que lo estaba hace once años cuando Benítez pedía eso mismo para renovar después del doblete, y Llorente no lo aceptó. Me parece perfecta la idea de control absoluto de plantilla, fichajes y renovaciones, con presupuesto a su disposición y de disponer de la (pen)última palabra (siempre después va la de Lim) para ejecutar las decisiones tomadas, siempre y cuando tengas un buen equipo a tu alrededor para asesorarte y a quien delegar funciones que no te distraigan en el día a día deportivo. La idea me parece buena y por lo que se ve, en todos los estamentos, el club se va moldeando y dando forma al gusto de Peter. No pretenderíamos que viniera alguien a soltar la pasta sin que pudiera hacer y deshacer a su antojo. 

No entraré (casi) nunca a cuestionar alineaciones. De antemano todas me parecen suficientemente buenas para competir, pero determinar si una posición está mejor o peor cubierta por uno u otro jugador me parece tan dispar, si entramos todos al trapo y sacamos el entrenador que llevamos dentro, que prefiero simplemente confiar en el trabajo de la semana y el porqué se llega a esa formación y no a otra. El nivel es bueno. Solo en el caso de Parejo suelo tener la discordia a flor de piel. A estas alturas no lo puedo evitar. Sin embargo discrepar por tener uno o dos delanteros abre un melón tan grande como empezar a debatir en jugar por fuera o por dentro, con extremos o interiores, media punta o sin él, tres centrales o línea de cuatro... Nuno no va a explicar, en abierto, el porqué de sus decisiones. Daría ventaja a los rivales.

Que nadie se tire de los pelos por no escuchar el discursito de "luchar por todo", porque no se lo cree nadie. Este Valencia se está diseñando a medio plazo, con juventud, hambre y ganas de conseguir lo máximo partiendo desde cero. Mi apuesta sería mejorar la cuarta plaza en liga del año pasado (superar al Atleti), llegar lejos en Champions (pasar la liguilla...llegar a la añorada final...), y tomarse (muy) en serio la Copa.
A Nuno solo le ha faltado enriquecer el discurso del objetivo con un "sin renunciar a nada". Que la lucha por todo sea de los dos transatlánticos es normal, a día de hoy y mientras no cambien muchas de las cosas (y personas) que mandan y gobiernan en nuestro fútbol moderno. Y que estamos en ese grupo de perseguidores es un hecho. Hace doce meses no lo estábamos, por lo que algún peldaño hemos subido.

Óscar
@HinchaVCF
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domingo, 30 de agosto de 2015

De fichajes, cracks, y demás agoreros

Nayra
Acostumbro, en contados períodos de tiempo y por rachas muy puntuales, tomarme el "Gin-Tonic de la victoria" cada vez que el Valencia ganaba un partido, o una eliminatoria. Mis seguidores más antiguos en Twitter lo pueden recordar. Hoy, esta noche, y acompañado de mi preciosa mujer, este combinado de ginebra que estoy saboreando no va por una victoria, debería renombrar el Hashtag por el de "el Gin-Tonic del fichajazo", o algo así. La verdad es que la ocasión lo merece. No todos los días, ni todas las temporadas, incorporamos a un jugador de primer nivel como el tunecino Abdennour. Pero más que por la calidad del jugador, por lo que significa en estos días tan convulsos en redes sociales valencianíes, que finalmente los de Meriton hayan traído a esta joya tan deseada. 

En Valenciastan sufrimos de un virus que se contagia con una velocidad vertiginosa, y que por más mascarillas que nos pongamos siempre quedaremos expuestos a su ataque. El agorero está infectado por él, y los síntomas son inequívocos a la vista de cualquiera. Siempre disconforme, crítico sin argumentos, negativo por naturaleza, cansino para los de aquí y sorprendente para los de fuera. Esta especie está azotada por el pesimismo con látigo incansable sin capacidad alguna de avergonzarse de sus incongruencias más disparatadas. Máxime, cuando los acontecimientos los desenmascaran sin piedad, pero lejos de reconocer su apresuramiento y error, atacan con otra descabellada idea. 

La eterna discusión de si fichar a un crack o una promesa se dilata tanto en el tiempo, y no es creación en exclusiva de los aficionados del Valencia. Claro que todos queremos cracks, pero debería dar igual si el crack viene formado o se hace desde el primer día al llegar a Mestalla. Romario era un crack hecho, pero no jugó aquí como tal. Otamendi era un suplente en el Oporto, y jugó aquí como el mejor central del mundo. Es así de simple. Promesa o realidad, lo que queremos es que juegue bien en el Valencia. Que históricamente el jugador contrastado no ha resultado de gran nivel en nuestro equipo es una realidad tan constatada como irrefutable. Que las grandes ventas son cracks cocinados en nuestro club, otra.

Me sorprendía, hace un rato, el tweet de Héctor Gómez donde decía que el martes en Mónaco "le dijeron" que vendría un gran jugador, y que hoy ha podido confirmar que no le mentían. Tengo pocas cosas claras en este mundo del fútbol, porque es un deporte que nos acostumbra a sorprender por lo rápido que se mueve con el paso de los años provocado por los tiburones del mercado, pero que Meriton no ha venido aquí a hacer el "paripé" es algo muy cristalino para mí. Dudar de un grupo de personas que han crecido empresarialmente a base de trabajo, constancia y buen hacer, es apostar a perdedor. Puedo entender, y es comprensible, cierta desconfianza a lo desconocido, pero su curriculum, historia, referencias y el crecimimento público y notorio de Meriton es incuestionable como para asegurar cruel y vilmente que "éstos han venido a llevarselo todo".

Los de Singapur solo han prometido una cosa: humildad. Trabajar siguiendo unas pautas y directrices en las cuales creen firmemente. Con seguridad y confianza en lo que hacen. Teniendo claro el objetivo marcado como institución (asemejando el club a una empresa para darle más valor) y el deportivo (de aquí a 3 años ser un equipo competitivo a primer nivel). Llegar a lo máximo desde cero. Me encanta esta frase. Dice tanto en tan poco... Todo lo demás es inventado. Nadie ha prometido fichar cracks mundiales desde el minuto uno, y nadie juró campeonatos el primer año. Constancia. Paso a paso, poco a poco. Todos juntos.

Estoy harto de los que acusan sin saber, sin ni siquiera tener la mínima decencia de querer documentarse para poder opinar con cierto criterio. Atacan con el "fuego a discreción". Embarazan con la "eyaculación precoz". Tropiezan a tu lado con "la copa llena". Te manchan y no te piden perdón. Molestan, porque critican destruyendo. Sin construir. Sin poner un solo ladrillo. Y así es complicado convivir entre tanto aficionado a un equipo, con el supuesto deseo común de llegar a ese "máximo". La idea de que todos queremos que el Valencia gane queda manchada y cuestionada al leer continuamente el apocalipsis a orillas de Mestalla. La acusación barata y sin sentido a los de siempre, cuando (y esto es lo peor) antaño callaban los chanchullos de los de antes. Ésos que se marcharon a gorrazos y que planean volver.

Ésos sí que no ponían ni uno. Y a las críticas del presente hay que acompañarlas de los vaticinios más negros y pesimistas. Todos ellos aseguran que no seremos cuartos, o que no pasaremos la previa, ahora que no pasaremos la fase de grupos... y los más osados flirtean con la idea del descenso. ¡Cómo no!. Desde hace (más de) un año se equivocan una y otra vez, pero lejos de sus sonrojantes errores insisten en sembrar las flores del mal. Conforme se van desarrollando los acontecimientos, las cosas van acabando en su sitio. Peter Lim no es tonto. No puede ir a base de improvisaciones, eso es algo impensable en alguien que era hijo de un pescador y se ha hecho multimillonario. Ellos tienen sus planes, A, B y si me apuras C, D y E (como las vitaminas). Están sobradamente preparados. Lo que pasa es que son de otra cultura, que quizás choque con nuestra mentalidad pero (y sobre todo) por eso nos puede sorprender, para bien o para mal.

Que el primer año está aprobado es indudable. Meriton cogió a un Valencia (casi) arruinado, tanto institucional como deportivamente, y ahora mismo es un equipo en Champions League, que preocupa a sus rivales y que ficha a jugadores de primera línea, peleándose por ello con clubes de primer nivel. Que Mendes sea el gestor puntual de algunas negociaciones, como favor personal a Lim o como empleado eventual, a mí me da igual. Si el dueño del Valencia le pide a su amigo (que es el mejor agente de jugadores de fútbol del mundo) que medie en una negociación en favor de los intereses del Valencia CF para mí es beneficioso y no perjudicial. Y que el portugués no sea empleado oficial del club es hasta totalmente razonable. Pero su aportación en las reuniones yo solo las concibo como positivas.



La foto de la nota oficial del club anunciando el fichaje de Abdennour es un claro mensaje de "aquí estoy yo". Por supuesto que con su grupo detrás de Meriton, que al fin y al cabo son los que trabajan en el día a día. ¿Alguien en su sano juicio puede pensar, desinteresadamente, que al de Singapur no le interese que al VCF le vayan bien las cosas? Da igual si trata con Mendes o con Rita la Cantaora. El problema es que si Mendes mediara en los fichajes de otro equipo estaríamos diciendo que aquí no tenemos a gente "con mano" que nos ayude a convencer a los futbolistas promesas o de élite a que vengan al Valencia. Y cuando lo tenemos pensamos que la mano que nos echa es "negra". Podemos estar toda la vida pensando mal, querer jugar a adivinadores apocalípticos, ser xenófobos, cuestionar la capacidad empresarial de Layhoon por no saber castellano, dudar del deseo de Lim de ser campeón de la Champions porque su verdadera intención es hacer (más) rico a Meriton arruinando al VCF... Pero entonces dejemos a éstos en el Lado Oscuro de las Redes Sociales.

Y mientras, los neutros como yo, (que lo único que hacemos es esperar acontecimientos para opinar, y que estando al otro lado de la barrera no criticamos sin saber porque sencillamente no sabemos como para poder opinar y criticar, y preferimos ser positivos a negativos, porque con la ilusión con la que vivimos el Valencia CF y sus partidos, y su historia, y su futuro) entendemos que es mejor ver las cosas desde el lado blanco que del negro, de nuestro blanquinegro corazón.

Óscar
@HinchaVCF
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